sábado, 2 de junio de 2012

El mediocre no nace, se hace según su entorno.

        Son muchos los escritores puertorriqueños que de manera directa o indirecta, presagiaron el futuro de nuestro país. Hombres como: Emilio S. Belaval, Abelardo Díaz Alfaro entre otros, plasmaron el vivir cotidiano de un pueblo para la década del 30 o 40 inclusive. Donde se destacaba los hábitos, costumbres y hasta el lenguaje llano que hablaban en aquel entonces. Sin embargo, el hombre campesino era humilde y según nos relata la historia de Puerto Rico, no contaba con recursos para educar al pueblo, solo un grupo selecto (ricos) tenían la oportunidad de beneficiarse del pan de la enseñanza. El pobre, solo debía conformarse con la educación del hogar, que sin duda alguna estaba constituida por los valores. Ayer, fue un día que no podía creer lo que escuchaba o miraba. Sentada en aquella silla, realizando una de mis lecturas favoritas "Cuentos y paisa" de José Luis González; no estaba clara si estaba leyendo o narrando lo que estaba a mi alrededor. Sorprendida estaba pues de cada cuento había un personaje frente a mí. Mientras esperaba, goce de tanta ingenuidad boricua, la llamo así porque eso es lo que me parece. Pero que tristeza esbozaba mi cara, aún sigo sin entender por qué tantas personas no cuentan con escolaridad o sencillamente la falta de aquellos valores que se plasman una vez y debe seguir de generación en generación. Es deprimente, ver a un pueblo sumergido en la necesidad por la falta de los valores, autoestima y por consiguiente la educación.