Qué maravilla! “Fui convocada a una entrevista para entrar a trabajar como maestra”. Así sonaba cuando me llamó. Entonces acude toda ataviada para causar una buena imagen. Qué orgullosa iba. Hablaba sola mientras se dirigía a la entrevista, porque pensaba que debía practicar antes de ser entrevistada. Al fin llegó, estaba nerviosa pero segura que haría la entrevista. Cuando de repente se escucha: ¿entreguen las cartas, el número 194 acepta la plaza? Y esta persona afirma que “sí”. Las posibilidades de ser entrevistada se esfumaron. Esa entrevista nunca surgió.
Ahora comprende, por qué dicen: “de qué los hay los hay, solo sal a la calle y los encontraras”. Se pregunta y se contesta: por qué hay tanto mediocre en esta profesión, es sencillo, a la hora de una entrevista, no existe un dialogo formal para identificar quienes pueden ser buenos prospectos en una carrera tan significativa como la del maestro. Un trabajo que marca para bien o para mal, la vida de un ser humano.
Pobre, cabizbaja llega a su casa y al fin comprende: Que las decepciones que ocurren dentro de un plantel son el resultado de la Entrevista Minuciosa…