jueves, 8 de diciembre de 2011

Por qué pasan esas cosas

¿Por qué pasan esas cosas?

          Así dice un buen amigo cuando es enterado de alguna noticia impactante.  Su frase causa risa. Pero siendo su comentario formulado en forma de pregunta, es inevitable que no se pueda reaccionar. En este mundo tan convulsionado, donde las  noticias del día nos da que pensar. Es evidente que este tipo de pregunta surja. Noticias tales como: hijo mata a su madre o padre, madre viola a hijo, familiares son quemados, asalto a mano armada, robo de auto, escalamiento, discriminación, corrupción.   En fin toda esa gama de conducta antisocial, hace que nos preguntemos ¿por qué pasan esas cosas?  Pero solo formulamos preguntas, pero no integramos respuesta a esa pregunta.

          Siempre decimos que el gobierno tiene la culpa en la forma de intervenir en cada caso. Que la policía es la responsable del problema social. Que la iglesia no está realizando su función como debe ser y para colmo decimos que los maestros (as) son los responsables de este mal. Debemos sentarnos a reflexionar sobre el mal social que nos está arropando. Estas cosas pasan porque nosotros hemos decidido que para estar en paz en sociedad lo primordial es vivir de lujos para que todo el mundo pueda observar lo bien que vives. Que la gente que me rodea no merece respeto porque mi familia y yo lo merecen todo y luego los demás.

           Que a pesar de ser la única especie del planeta capaz de razonar es mejor discutir, señalar, gritar para resolver nuestros conflictos. Que a mi hijo(a) lo cría los juegos electrónicos y no yo, porque no tengo tiempo ni calidad, el tiempo es oro por lo que debo trabajar más para ganar ingresos. Busco una escuela laica donde bajo ningún concepto mi hijo(a) sea enterrado de la existencia de Dios. No hay espacio para visitar a la iglesia. Hemos decidido sacar a Dios de nuestra de vida porque nuestros logros son exclusivos de nuestro sacrificio y no de la mano de Dios. Estas cosas suceden porque hemos decidido sacar al ser que nos creo de nuestra vida cotidiana. Ese ser que nos dio la vida e incluso que nos acompaña en todo momento. Cuando las personas que no conocen a Dios vuelvan a incluirlo en sus vidas  tengamos por seguro que esas cosas no pasarán. 
Por: Edlyn Chévere Stuart


1 comentario:

  1. Las sociedades tienen unas máximas que siguen, sean reales o no, como valores propios y perpetuos. Una de esas máximas que rigen nuestra conducta social es cuando un niño o niña comete un acto inadecuado que requiere disciplina o un plan para la modificación de la conducta. Cuando eso ocurre en un adulto todo el mundo está dispuesto a hacer algo. Cuando ocurre en un niño o niña lo justificamos diciendo que es muy pequeño para aprender. Es ahí donde se fijan las conductas y ya cuando son adultos es difícil provocar cambios significativos, aunque no imposible. Las conductas deben ser atendidas cuando surgen. Si los niños o niñas no tienen el vocabulario para entender lo que hicieron mal, somos los adultos los que debemos buscar las formas de que entiendan. Pero no en el futuro. Cuando surge la conducta inadecuada. Y por supuesto, que esto no ocurre en todos los hogares del país pero nos corresponde a cada uno atender las conductas que surgen en nuestro entorno, con nuestros hijos, sobrinos, hermanos, vecinos...

    Gracias Edlyn por este espacio.

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